Nuestras montañas rusas no nos dejan fluir

Las 2 pequeñas fotos izquierda (collage):

Berta corriendo de un lado para otro intentando hacer volar la cometa en dirección contraria al viento. Durante unos minutos corría como pollo sin cabeza SIN ENTENDER POR QUÉ NO SUBÍA LA COMETA.

Le dije que aprovechara el viento, pero durante unos minutos siguió peleándose con la cometa y el viento.

Tod@s lo hacemos. A veces, alguien que sabe lo que dice nos habla, pero preferimos descubrirlo por nosotr@s mism@s. Tampoco me parece mal.

Foto derecha (collage):

Berta descubriendo que el viento hace subir la cometa, que no hay que correr tanto, simplemente ir en la dirección adecuada…

Sólo hay que ver la cara de Berta al hacer ese «pequeño» descubrimiento que nosotr@s, si queremos, podemos llevar más allá…

Hay un «flujo», una «corriente» que siempre está presente, SIEMPRE.

Cuando vamos con ella todo nos parece fácil, parece que la suerte esté de nuestro lado, las situaciones problemáticas se resuelven, nos sentimos plen@s y vitales, con mucha energía…

En cambio, cuando vamos a «contra viento» nuestras cometas no suben, cada situación problemática de nuestra vida nos pesa, parece que todo cueste mucho de llevar a cabo, luchamos, corremos como pollo sin cabeza, nos sentimos que no nos fluye nada, subid@s todo el día en montañas rusas…

Hay un fluir que no puede verse, no puede describirse, pero un@ sabe cuándo está peleándose con el viento y cuando sus cometas se alzan solas.

Sólo se trata de ser honest@: te estás peleando con el viento o tus cometas suben?

Alicia Sánchez Pérez

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